Creo que mi yo interior, mi subconsciente más infiel, hace que aspire a ser Iker Jiménez. Llevo tiempo amándole a escondidas, pero del amor platónico ya he pasado a la idealización desmedida. Estoy viendo caras hasta en la sopa y soñando con explosiones centelleantes que me revelan el fatídico futuro del mundo. Esta tarde Doña Sara nos contó que un tal Edgar Cayce tuvo sueños premonitores que predijeron desde la caída del comunismo, el resurgimiento de Rusia o el comienzo de la II Guerra Mundial, hasta el hundimiento de Japón y otras cosas que aun no han pasado como una gran actividad volcánica en la costa oeste de América que provocaría terremotos que destruirían las ciudades de Nueva York y Los Ángeles y ay mamita, los pelos de punta con lo siguiente que nos contó. "Tiempo al tiempo" decía Doña Sara con ojos de lince. A veces me creo en Matrix. Y mañana es martes. Me voy a pegar un chute a Cuarto Milenio para darle un poquito de acción a mi vida, que con esto de estudiar selectividad, no pasa nada interesante oye.

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