Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar. Hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.  Me mirás, de cerca me mirás, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respiran confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y en silencio.  Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo, mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura.  Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella.  Y hay una sola. Y no hacemos el amor. . . dejamos que el amor nos haga.

Julio Cortázar


4 comentarios:

PSYCOMORO dijo...

Gran Cortázar para instantes de inmensa intensidad. Bonita foto.

Golfo dijo...

¿Y donde está ese temblar contra mi como una luna en el agua? El capitulo siete a medias: todos los charcos del mundo con una crisis existencial.

Jorge dijo...

A mi me da gustito el nombre de tu blog.

jesús dijo...

cómo me ha molado tu blog! qué cabecera tan chula
te sigo ya

jesusagqu.blogspot.com

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